
La villa – Madera antigua,espacios serenos
Una pequeña joya en pleno centro de Seefeld, restaurada con esmero. Los miradores, el parqué en espiga y las estufas de azulejos se han conservado, y con ellos la calma y esa sensación acogedora de hogar.
Su historia, en pocas palabras
En 1912 se aprobaron los planos del «Landhaus St. Oswald», obra del restaurador de arte Josef Sailer, más tarde ciudadano de honor de Seefeld. En octubre de ese mismo año llegó a Seefeld el ferrocarril del Karwendel; la estación sigue estando a solo dos minutos a pie.
Desde la calle, la villa se muestra con su fachada pintada: ornamentos ondulantes enmarcan las ventanas y, en la hornacina, san Florián protege la casa. A ello se suman los balcones de madera tallada y dos miradores: uno en la planta baja elevada y otro en la primera planta, ambos orientados al sur.


Seefeld en otros tiempos
Vistas históricas de Seefeld; los años son aproximados.

Villa St. Oswald, hacia 1920. Alrededor, solo prados en flor. - h. 1920

Seefeld desde lo alto, con la iglesia parroquial de St. Oswald - h. 1930

El casco antiguo con la iglesia parroquial - h. 1935

Seefeld en invierno

Lo que se ha conservado
En la restauración, el objetivo era preservar la esencia de las estancias. Se han conservado el parqué macizo de roble en espiga, los techos de estuco con cenefas pintadas y las estufas de azulejos, y muchos muebles antiguos siguen en su sitio.
A todo ello se suma el confort de hoy, para unas vacaciones relajadas: baños de mármol, cocinas compactas con lavavajillas y wifi rápido en toda la casa. Las estufas de azulejos funcionan hoy con electricidad.



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